jueves, 6 de marzo de 2014

UN NUEVO CAPÍTULO DE LA ESTRATEGIA HEGEMÓNICA DEL IMPERIALISMO


La caída del Muro de Berlín y la disolución de la URSS, no se generaron solo como consecuencia de sus contradicciones internas, sino y sobre todo, como consecuencia de la culminación de la Guerra Fría desarrollada paciente y astutamente por el Imperialismo norteamericano. A contramano de la política de convivencia pacífica que hipotéticamente hubiera permitido al Estado Soviético desarrollarse en forma paralela al desarrollo  del mundo capitalista, el Imperialismo, por medio de agencias especializadas en la propagandización del modo de vida capitalista,  produjeron el socavamiento de sectores políticamente menos formado de la clase trabajadora, así como la clase media y los intelectuales, articulados en fracciones políticas conservadoras y reaccionarias del propio Partido Comunista. El desmoronamiento del bloque soviético, fue la consecuencia de un cúmulo de errores orgánicos del PC soviético, que permitió la pérdida de mecanismos de la democracia de masas y el centralismo, así como el deterioro de los sistemas de producción que obsoletizaron en poco tiempo los avances tecnológicos, sacrificando la calidad por la eficiencia. La URSS se desmoronó como consecuencia de la convergencia de dos factores: los internos configurados por las contradicciones internas, y las externas, por la acción desestabilizadora del imperialismo que nunca dejó de estar en guerra con el Estado Soviético: la Guerra Fría, solo fue otra forma encubierta de la guerra formal, es decir, parte de los mecanismos estratégicos que tienen como objetivo, la derrota del enemigo y los medios utilizados con ese objetivo. Cuando sobrevino la hecatombe, el Imperialismo disputó uno por uno los Estados que formaron la Unión y los arrastró al campo del capitalismo. Rusia, solo alcanzó a conservar dentro de su hegemonía, muy pocos de las Repúblicas con las que había formado la Unión Soviética a la fecha de la disolución decretada por Yeltsin (25 de diciembre de 1991). La economía de la URSS en proceso de disgregación, queda amarrada a las recetas del F.M.I. y del B.M.: el neoliberalismo destruyó el aparato productivo estratégico soviéticoy lo privatizó, achicando el Estado en el área social; pero si bien el capitalismo pudo penetrar en lo fundamental el área productiva y financiera, los rusos conservaron el dominio “nacional” de esos mecanismos. Aparentemente, la disolución de la URSS, decretaba también la terminación de la Guerra Fría, y como consecuencia, se debería haber iniciado un período de complementación funcional del sistema capitalista, bajo la tutela del Imperio. Sin embargo, el grado de desarrollo económico, industrial y militar alcanzado por la URSS durante el período de estalinismo, presente en la superestructura que el régimen restaurador del capitalismo no pudo demoler el espíritu de la sociedad soviética, sino que mantuvo, como un resabio superestructural, el orgullo nacional patriótico del pueblo ruso como  un factor aglutinante de gran importancia para la definición de las políticas internas e internacionales de Rusia en la era del capitalismo. Si bien el Imperialismo  pudo homogeneizar a la sociedad soviética en lo fundamental a los patrones económicos de  la cultura dominante del mundo capitalista y  la cultura del libre mercado, Rusia, en medio de las limitaciones propias del régimen de la transición al capitalismo, mantuvo su fortaleza militar y económica, como factores de cohesión, así como el espíritu del pueblo ruso.
Es así como Rusia intentó mantener buenas relaciones económicas, políticas y culturales con las repúblicas que formaron parte de la URSS, a pesar de las diferencias y el exacerbamiento en muchos casos, de factores nacionalistas a ultranza que aparecieron y que antes de la disolución pudieron ser controlados bajo un sistema de niveles de participación en la producción y las decisiones políticas.  Dentro de  esta política, especialmente sus relaciones con Ucrania con la que el pueblo ruso mantiene relaciones no solo económicas, sino y sobre todo, culturales como consecuencia de compartir en un gran sector de la población, identidad social y lingüística. Recordemos que la población ucraniana está compuesta por un 74% por ucranianos étnicos y segunda mayoría de origen ruso concentrados en la República Federativa de Crimea y otras nacionalidades menores, composición étnica que posteriormente podría ser fuente de otro conflicto interno ucraniano y que podría empujarla a una guerra civil.
Ya hemos dicho hasta el cansancio: el Imperialismo norteamericano, por sobre la Guerra Fría, ha desarrollado desde el momento mismo de constitución del Estado Soviético como el primer Estado Socialista de la Historia, una guerra de penetración ideológica y en general, cn el uso de todos los recursos destinados a corromper y prostituir a personalidades de mandos de diferente nivel, políticos lábiles y dirigentes de toda naturaleza, a los cuales alineó al nuevo modo de vida de la nueva burguesía rusa y alentó deserciones masivas sobre todo de técnicos y hombres de ciencia.  Mucho de la “cultura norteamericana”, como la literatura, la radio, el cine y la televisión, ha estado dirigida a fin de penetrar la ideología del socialismo, con  los modelos de vida dominante de que “disfrutan” los ciudadanos “libres” en el paraíso del consumismo capitalista.
La caída del socialismo soviético, no produjo “ipso facto”, la sustitución de todos los factores que constituyeron, a su tiempo, el Poder Soviético. Rusia no pasó a ser el “patio trasero” del capitalismo, el pariente pobre, sino que con sus propias peculiaridades, mantuvo y mantentiene su tendencia hegemónica en la región y define con su presencia, los alcances de las políticas que desarrolla el capitalismo en Europa y Asia y el mundo. La frustrada intervención militar de Siria por el 2013, se debió al posicionamiento de Rusia en el conflicto. Por eso, mientras Rusia desarrolla políticas destinadas a sobrellevar la solidaridad geopolítica de sus ex aliados, el Imperialismo desarrolla a su vez, todas las acciones de propaganda necesarias a convencer a su población,  que el camino de la realización personal, es el camino de las libertades formales del capitalismo, sin las “ataduras” colectivistas del socialismo y sobre todo, la posibilidad de acceso al Poder del dinero por medio de la libre competencia y a la riqueza por medio de la especulación del capital sin ataduras y la libre competencia. Ucrania, que había sido uno de los Estados claves de la URSS, pasó a ser la manzana de la discordia y tanto Rusia, como los Estados Unidos, desarrollaron en dirección a lograr su alineamiento, sus mejores argumentos. El mundo capitalista,  promotor del descalabro de la URSS, con la ayuda de las propias contradicciones del socialismo en el Poder, fomentó la disgregación de la ex URSS y la reposición de las condiciones de la restauración del capitalismo; pero para terminar su obra maestra, necesitaba desmontar los últimos vestigios de la solidaridad  y las reminiscencias del poderío de la ex URSS, presentes en el orgullo nacional ruso y en el caso de Ucrania, la posibilidad de salir de la crisis económica y social de la derecha en el Poder, por medio de su incorporación a la Unión Europea.
A pesar de la crisis, Ucrania tuvo una de las economías más sólidas de Europa y en cuando a su producción, fue el país de producción industrial y militar más importante de la ex Unión Soviética y, en la actualidad, es un enclave importante de la industria aeronáutica y misilera de europa, por tanto, poseedora de la tecnología de punta que hizo de la URSS, el país con mejor tecnología coheteril: no en vano, la URSS fue el primer país que puso un ser vivo en órbita y poco después, lanzó a un hombres a espacio circunvecino a la tierra.En la actualidad, Ucrania está aplastada por la crisis económica como consecuencia de la mala administración de los independentistas ucranianos y de alguna manera, debido a coletazos de la crisis de la Unión Europea. La crisis se profundizo como consecuencia del retiro de la oferta rusa de proporcionar 1.500 millones de  euros, condicionados a la renuncia a su incorporación a la Unión Europea. Las ofertas de la Unión Europea, por intermedio del FMI, ha estado condicionada al enfriamiento de las relaciones con Rusia y la incorporación de ucrania a la OTAN, así como el condicionamiento de reformar económicas y restricciones sobre todo, en el sector de los servicios y las prestaciones a los ucranianos de bajos ingresos. En consecuencia, el interés del Imperio y la UE, no es puramente humanitario.  Pero lo grave es que los levantamientos del llamado Euromaidan, no tienen solamente componentes reaccionarios de derecha, sino que está compuesto también por organizaciones populares y partidos de izquierda que sobrevivieron a la caída del régimen soviético, así como sindicatos y organizaciones de defensa de Derechos Humanos y fracciones disidentes del Propio Partido Comunista Ucraniano (PCU), (conciliador con la derecha dominante), que han denunciado los desaciertos de Victor Yanukovich en la conducción de la crisis económica, cansados porque el régimen de las “libertades democráticas y el libre mercado”, no hubieran resuelto el problema del hambre de los ucranianos pobres y que por el contrario, creó una super clase dominante que está por encima de la sociedad ucraniana. Con este objeto, es decir, de la incorporación de Ucrania a la Unión Europea y en consecuencia al Pacto del Atlántico Norte (OTAN), con lo que se produciría una alteración profunda del mapa político militar imperialista, los agentes del imperialismo metidos en los organismos económicos, como futuros beneficiarios de la reconstrucción de Ucrania, han desarrollado una campaña en favor de la incorporación de Ucrania en la Unión Europea, porque estos ilustres ciudadanos, piensan que la UE, es lo más cercano al “sueño americano” y que la destrucción de los últimos enclaves de la economía en manos del Estado ucraniano, podrá iniciar un período de despegue de su economía, semejante al “despegue” de la Unión Europea. Lo que no se han dado cuenta, es que el cuento del “despegue”, ha traído como consecuencia, desde 2010, graves contracciones económicas que han caído sobre las espaldas de los ciudadanos más pobres de Europa y que, en general, sobre todo en España, Grecia Portugal a Italia, ha elevado el nivel de la desocupación que ha crecido hasta niveles arriba del 9% y que la disminución del poder adquisitivo de los salarios en general y sobre todo el poder adquisitivo de las rentas de los jubilados, ha caído al grado de hacer difícil la sobrevivencia de los pobres. Las recetas de más restricciones y limitaciones, es decir, de la política del Shock aplicado por el neoliberalismo en todas partes del mundo, no ha podido evitar que Francia sufra un alto nivel de conflictividad social causado por la devaluación y la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, así como la enorme masa de obreros que son echados a la calle. Por su parte, la Unión Europea, no ve con buenos ojos, en las presentes condiciones,  la incorporación de un nuevo comensal pobre al banquete de la UE, que podría acelerar la agudización de la crisis global de Europa. Lo que quiere el Imperialismo norteamericano, es poner las manos sobre la tecnología industrial y armamentista de la ex URSS que aún se encontraban administrada por el Estado Ucraniano. Alexander Turchinov, el presidente provisional, es un sujeto vinculado con los sectores más reaccionarios de  Ucrania y es posible que sea uno de los hombres para operacionalizar la opción fascista del Golpe de Estado. Los síntomas de la intolerancia y el fascismo se han comenzado a mostrar con  la destrucción de símbolos de la historia de Ucrania, como los monumentos de Lenin y el ataque a las sedes del Partido Comunista Ucraniano, así como las sedes de sindicatos y organizaciones independientes, utilizando para ello(que en el fondo no tienen nada que ver con la crisis). Escuadrones de golpeadores y agresores, como ocurrió en nuestro país, con las famosas “Brigadas Juveniles cruceñas” que después, terminaron de rodillas frente al masismo semejante a los “camisas negras” del nacional socialismo hitleriano y con sus mismos métodos de terror, han comenzado a recorrer las calles.No es casual, que junto con YuliaTimoshenko, “reaccionaria entre los reaccionarios”, una vez consumado el Golpe, hayan ido a dar cuenta de sus actos a la Unión Europea y los Estados unidos, seguramente en demanda de recursos económicos para sostener el proceso de transferencia de la derecha, a la ultraderecha fascistaproimperialista. El F.M.I, se ha apresurado a ofrecer, recursos para iniciar del proceso de “reconstrucción” de Ucrania, bajo el proyecto fascista norteamericano. Lo curioso es que este organismo supranacional de las finanzas, no ha soltado un solo centavo para salvar a Grecia frente a una crisis humanitaria, sino sometiendo a ese pueblo,  a las condiciones de humillación más degradantes. La derecha reaccionaria y fascista que ha cometido en contra de las organizaciones populares, los monumentos nacionales y las instituciones políticas de ucrania, no se han dado cuenta que sus acciones, han despertado el regionalismo de las poblaciones rusoparlante y pueden desatar una nueva guerra fratricida como la Guerra de los Balcanes. La situación se agrava, porque el ejército ucraniano, no reconoce la destitución de Yanukovich y de hecho, desconoce las autoridades impuestas por el Golpe. Crimea que es un República federada de Ucrania, de fuertes vínculos culturales rusos, también reconoce aun como Presidente a Yanukovich y como consecuencia de esto y las  tendencias pro-rusas de la mayor parte de su población, ha provocado enfrentamiento al frente de la Rada, que ha pretendido ser tomada por los grupos seguidores del Golpe ucraniano. Rusia, para la que no solo Ucrania, sino especialmente Crimea tiene una importancia geoestratégica de primer orden, ha puesto en apresto sus fuerzas militares y por su parte, la OTAN, que legítimamente no tendría nada que ver con un conflicto interno de Ucrania, ha amenazado con defender el nuevo orden institucional que se pretende imponer en Ucrania, con que develan que el financiador del Golpe, no es sino el Imperialismo norteamericano
En general, como conclusión de estos hechos, recordando lo que pasa en Venezuela, nos muestra que el Imperialismo que no puede resolver su crisis con el uso de sus propios mecanismos económicos, ha puesto los ojos sobre los recursos naturales de los estados menos desarrollados como ucrania y sobre los Estados democráticos como Venezuela y que así como orquestaron masivas manifestaciones con el uso de ingentes cantidades de recursos económicos y la adopción de técnicas terroristas como los francotiradores selectivos, o la dotación de armas de destrucción masiva en Aleppo, Siria, con la intención de culpar de esa matanzas al gobierno de Bashar al Assad, no se detienen ni ante el peligro de poner en peligro la paz mundial, mientras utiliza como a sus peones, a los Estados serviles de Israel, Turquia, Libano y Arabia Saudita para atizar la crisis de Siria. El enemigo frente a este objetivo, son los gobiernos populistas, frente a los que está desarrollando un nuevo recurso de su arsenal antipopular: las “desestabilizaciones institucionales” con ayuda de las fracciones reaccionarias de la derecha, manipulando, desgraciadamente, a las propias organizaciones populares obligadas a salir a las calles, víctimas de la presión económica y la pérdida del valor adquisitivo de los salarios. La respuesta de las organizaciones de izquierda y del Comité de Reconstrucción del Partido Comunista, no puede respaldar mecánicamente a los populismos, como el caso de Evo Morales, ni el socialismo del Siglo XXI de Maduro, porque al interior de nuestro país, se está produciendo en estos momentos, una curiosa bipolarización que puede llevar a la reproducción de las condiciones política de 2005 que llevó al Poder a Evo Morales como “el mal menor” frente a la falta de un partido revolucionario, con lo que se remacharía por algunos años más al gobierno populista y antinacional de Evo Morales. A pesar que el masismo ha dado fin con algunos dirigentes de la Central Obrera y otras organizaciones sindicales prebendalizadas, no es posible asumir posiciones derrotistas y decretar por la inactividad la muerte del Partido de los Trabajadores, sino que por el contario, se deben hacer todos los esfuerzos para transformarlo en un Frente Amplio, con un programa común, evitando que se consuma en sus propias contradicciones. La alternativa nos llevaría a votar por el populismo corrupto e irresponsable o la derecha oportunista que está condenada a reeditar el neoliberalismo.
La Guerra Fría no ha acabado: la arremetida de la derecha en Venezuela, los levantamientos reaccionarios de ucrania, son mecanismos que utiliza el Imperialismo con el fin de destruir las opciones contestatarias, frente a las cuales, las fuerzas populares no tienen muchas alternativas, sino el llamado vehemente para despertar a las masas del letargo en que las tiene sumidas el masismo y dedicar nuestros mejores esfuerzos al fortalecimiento del Partido de los Trabajadores.
Juan García Barañado.
La Paz, 26 de febrero de 2014.



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